{"id":5230,"date":"2022-05-23T13:03:47","date_gmt":"2022-05-23T17:03:47","guid":{"rendered":"http:\/\/90a62dbc32.nxcli.net\/?p=5230"},"modified":"2024-05-04T10:32:23","modified_gmt":"2024-05-04T14:32:23","slug":"escaping-the-camp-fire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.hcrn.info\/es\/escaping-the-camp-fire\/","title":{"rendered":"Escapando del fuego del campamento"},"content":{"rendered":"<p><em>La siguiente es la primera parte de una cuenta de un propietario de HCRN en Paradise, California. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 8 de noviembre de 2018, el Camp Fire del norte de California arras\u00f3 mi ciudad natal y las comunidades aleda\u00f1as, destruyendo todo a su paso. La devastaci\u00f3n abarc\u00f3 mi casa, en Old Magalia, llev\u00e1ndose consigo todo su contenido; cinco generaciones de recuerdos, recuerdos, miles de fotograf\u00edas y mi sustento como artista para complementar mis ingresos del Seguro Social. Adem\u00e1s, devast\u00f3 mi objetivo de toda la vida de tener mi propia casa, sin deudas, y la vida que hab\u00eda so\u00f1ado, cerca de familiares y amigos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"227\" height=\"497\" src=\"http:\/\/90a62dbc32.nxcli.net\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Angie-Derryberry.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5234\" srcset=\"https:\/\/www.hcrn.info\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Angie-Derryberry.png 227w, https:\/\/www.hcrn.info\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Angie-Derryberry-137x300.png 137w\" sizes=\"(max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Soy una mujer soltera y hab\u00eda celebrado mi cumplea\u00f1os n\u00famero 60 unos 7 meses antes del incendio. Viv\u00ed una vida tranquila. Me gustaba pintar, hacer jardiner\u00eda, hacer colchas y dise\u00f1ar joyas, incorporando piedras y cuentas. Sin embargo, mi nieto, Isaac, el foco m\u00e1s importante de mi vida, perdi\u00f3 su \u201clugar seguro\u201d. Isaac es un ni\u00f1o hermoso, dulce, autista, no verbal, con inclinaciones musicales e inteligente. Ten\u00eda 3 a\u00f1os en el momento del incendio. Vivi\u00f3 conmigo cuatro d\u00edas y noches, una semana desde que ten\u00eda 10 meses. Un terapeuta de necesidades especiales viajaba a mi casa cuatro d\u00edas a la semana para trabajar con Isaac en el habla y el lenguaje de se\u00f1as. Isaac estaba haciendo un progreso incre\u00edble y lo reconoci\u00f3 \u00e9l mismo. Hab\u00eda comenzado a hacer contacto visual, se\u00f1as, conoc\u00eda los colores, el alfabeto, los n\u00fameros y super\u00f3 las expectativas usando palabras verbalmente. No ten\u00eda pa\u00f1ales y pod\u00eda cepillarse los dientes. Estaba orgulloso de s\u00ed mismo y era un ni\u00f1o feliz. Ten\u00eda su propio dormitorio, una cama para autos de carreras, una mesa de Lego, instrumentos musicales, rompecabezas y una tableta de aprendizaje, dise\u00f1ada espec\u00edficamente para ni\u00f1os autistas. Las paredes estaban decoradas con gorras de b\u00e9isbol de mi padre que hab\u00eda coleccionado durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os. Las gorras me las dieron despu\u00e9s de la muerte de mi padre, y las atesoraba. Los ni\u00f1os autistas no se adaptan bien al cambio. Perder mi casa signific\u00f3 que Isaac tambi\u00e9n perdiera su casa. Y su lugar seguro conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana del 8 de noviembre de 2018, me despert\u00e9 con un ataque de c\u00e1lculos renales y ten\u00eda una cita para una prueba posoperatoria para determinar el tratamiento adicional en el Hospital Oroville m\u00e1s tarde esa ma\u00f1ana. Nunca llegu\u00e9 a esa cita.<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana ten\u00eda una sensaci\u00f3n espeluznante que describir\u00eda como inusualmente tranquila y tranquila, con un suave resplandor anaranjado amarillento en el horizonte, a trav\u00e9s de los \u00e1rboles, al este de mi propiedad. No hab\u00eda brisa, ni el sonido de los p\u00e1jaros. La familia de los ciervos, que normalmente deambulaba por el patio a esa hora de la ma\u00f1ana, estaba ausente. Fue entonces cuando not\u00e9 la gran columna de humo oscuro que se elevaba desde el extremo este de Sawmill Peak Lookout, y parec\u00eda intensificarse en tama\u00f1o y ferocidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Le envi\u00e9 un mensaje de texto a mi vecino de al lado para confirmar que su cable e Internet estaban ca\u00eddos como los m\u00edos. Al no poder obtener ning\u00fan canal de noticias, intent\u00e9 llamar al 911, pero no hubo respuesta. Inmediatamente llam\u00e9 directamente a la estaci\u00f3n de bomberos de Magalia. Pude preguntar si hab\u00eda un incendio y si Old Magalia necesitar\u00eda evacuar. La fren\u00e9tica voz masculina simplemente dijo &quot;fuego en Concow&quot; y &quot;probablemente&quot;. El sonido de las l\u00edneas telef\u00f3nicas sonando de fondo hizo imposible escuchar si dijo algo m\u00e1s antes de que se cortara la llamada. Con un sentido de urgencia despert\u00e9 a mi inquilino, Jeff, que vive en mi propiedad en su quinta rueda. Evaluamos la situaci\u00f3n y acordamos que la direcci\u00f3n del humo parec\u00eda moverse hacia el sur, hacia Table Top Mountain y Oroville Lake. Los cielos directamente sobre nosotros eran azules y claros. Los vientos estaban en calma. No hab\u00eda olor a humo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo unas semanas antes hab\u00eda recibido un &quot;Aviso de instrucci\u00f3n de evacuaci\u00f3n&quot; por correo y lo hab\u00eda pegado en la parte posterior de la puerta de salida de la casa. Lo le\u00edmos y, siguiendo sus instrucciones, nos condujo tres cuadras hasta el lugar de reuni\u00f3n designado para la Zona 7. Iglesia Comunitaria Magalia, en Old Skyway. El aviso hab\u00eda indicado que los bomberos estar\u00edan disponibles all\u00ed para informar sobre la evacuaci\u00f3n, las rutas y el protocolo, en caso de incendio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ramos dos de un pu\u00f1ado de otros vecinos. No hab\u00eda funcionarios del condado de Butte, la ciudad, CalFire, CHP, el Departamento Forestal, los Departamentos de Bomberos, el Departamento del Sheriff de Magalia, la Polic\u00eda de Paradise, etc. Tom\u00e9 una foto de Sawmill Peak Lookout. El penacho, mucho m\u00e1s grande, pero todav\u00eda en el lado este de la cresta, movi\u00e9ndose hacia el sur. Habl\u00e9 brevemente con un vecino al que nunca hab\u00eda conocido y luego volv\u00ed a centrar mi atenci\u00f3n en el mirador. Con el celular en la mano, tom\u00e9 una foto. La imagen que captur\u00e9 fue de terror e incredulidad. Lo que era una gran columna de humo, al otro lado de Sawmill Peak, que soplaba en direcci\u00f3n a Table Top Mountain, hab\u00eda cambiado de direcci\u00f3n. Hab\u00eda viajado sobre la cresta, descendido por el ca\u00f1\u00f3n, cruzado el brazo oeste del r\u00edo Feather y se dirig\u00eda directamente hacia nosotros, con una venganza.<\/p>\n\n\n\n<p>Jeff y yo est\u00e1bamos solos en el estacionamiento de la iglesia. Estaba paralizado por el miedo. Las mismas personas con las que hab\u00eda estado hablando, solo unos momentos antes, corr\u00edan hacia sus veh\u00edculos y gritaban. Sus palabras estaban dirigidas a Jeff ya m\u00ed. Nos dec\u00edan que corri\u00e9ramos. S\u00fabete a nuestro veh\u00edculo. Para irme ahora. Los cielos se hab\u00edan oscurecido y negro. El cielo azul directamente arriba hab\u00eda cambiado a un negro\/gris oscuro, el viento soplaba desde todas las direcciones y hab\u00eda un sonido ensordecedor cuando el fuego ard\u00eda directamente hacia nosotros. Corrimos hacia la camioneta de Jeff y sab\u00edamos que deb\u00edamos evacuar de inmediato. Manejamos de regreso a la casa. Agarr\u00e9 al peque\u00f1o perro, Taz, que estaba cuidando para unos amigos mientras estaban de vacaciones, un cargador de tel\u00e9fono celular, una almohada y una manta, y evacu\u00e9 con la ropa que usar\u00eda durante las pr\u00f3ximas 2 semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jeff estaba apurado para tratar de cargar algunas herramientas que necesitaba para trabajar en la parte trasera de su cami\u00f3n. Record\u00e9 que el Aviso de instrucci\u00f3n de evacuaci\u00f3n hab\u00eda aconsejado abrir las puertas el\u00e9ctricas del garaje y sacar los autom\u00f3viles, en caso de incendio, antes de que PG&amp;E cortara la energ\u00eda. Luego le lanc\u00e9 mi llavero a Jeff desde la terraza que daba al camino de entrada y al garaje, y \u00e9l se apresur\u00f3 a sacar mi auto cuando la puerta del garaje se estaba levantando. Se cort\u00f3 la luz en ese momento, dejando solo unos cent\u00edmetros de espacio libre, lo que permiti\u00f3 que pasara mi autom\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p>Me di cuenta de que no hab\u00eda visto a mis vecinos de al lado, con tres ni\u00f1os con necesidades especiales y un cuarto hijo que nacer\u00eda en unas pocas semanas. Llam\u00e9 y les dije del incendio. En cuesti\u00f3n de minutos estaban cargando a sus hijos y algunos art\u00edculos en su autom\u00f3vil. Intercambiamos buenos deseos, abrazos r\u00e1pidos y nos despedimos. Recuerdo la sensaci\u00f3n surrealista de que nunca los volver\u00eda a ver, mientras sal\u00edan del camino de entrada. Los ni\u00f1os que me llamaban \u201cOG\u201d, por Otra abuela, lloraban y saludaban por la ventana trasera.<\/p>\n\n\n\n<p>Jeff y yo hablamos brevemente sobre la forma de evacuar. Quer\u00eda ir cuesta abajo, tomando Skyway hasta Chico. Era un viaje m\u00e1s corto, en circunstancias normales, pero especul\u00e9 que el tr\u00e1fico ya estaba atascado. Sab\u00edamos que la ciudad de Paradise ya estaba en llamas, y que el centro comercial Kmart y Safeway ya no estaban, a trav\u00e9s de llamadas que recib\u00edamos de amigos de fuera de la ciudad que estaban viendo las noticias. El hospital de Feather River estaba amenazado, todo el pueblo y las comunidades aleda\u00f1as estaban bajo \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n obligatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre me hab\u00eda ense\u00f1ado las diferentes rutas de escape de Upper Skyway; rutas desde DeSabla, Stirling City e Inskip. Yo era un adolescente, aprendiendo a conducir. Me hab\u00eda inculcado la necesidad de saber conducir en caminos de tierra, \u00e1speros y monta\u00f1osos. \u201cSiempre debes tener un plan de respaldo sobre c\u00f3mo salir de una situaci\u00f3n de manera segura, especialmente si se trata de un incendio\u201d, me hab\u00eda dicho. Pas\u00f3 mucho tiempo ense\u00f1\u00e1ndome esas carreteras secundarias, una transmisi\u00f3n manual y cu\u00e1ndo usar la tracci\u00f3n en las cuatro ruedas. Cuarenta y cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde estaba en condiciones de decidir sobre un plan de respaldo. Me sent\u00eda confiado, aunque aterrorizado, de tomar los caminos secundarios dif\u00edciles, pero no ten\u00edamos tiempo para considerar otra opci\u00f3n. Conduje por mi camino de entrada, Taz y Toby, los perros peque\u00f1os de Jeff, en el asiento del pasajero, Jeff sigui\u00e9ndome de cerca en su camioneta.<\/p>\n\n\n\n<p>El cami\u00f3n de Jeff ten\u00eda muy poca gasolina y necesitaba ser reabastecido antes de que pudi\u00e9ramos salir de la carretera. Entonces, decidimos que nos detendr\u00edamos en un peque\u00f1o mercado\/gasolinera a tres millas de donde est\u00e1bamos. Est\u00e1bamos a media milla de la casa, acerc\u00e1ndonos a la intersecci\u00f3n de Skyway y Old Skyway. El tr\u00e1fico que bajaba de la colina estaba muy congestionado, el sem\u00e1foro estaba apagado y los autos no estaban dispuestos a dejar que nadie entrara al carril para girar a la derecha, cuesta abajo. Le hice se\u00f1as de que iba a doblar a la izquierda, para subir, junto con el cami\u00f3n detr\u00e1s de m\u00ed. Nos dejaron pasar y nos dirigimos cuesta arriba.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Mi celular son\u00f3; un buen amigo estaba llamando para asegurarse de que saldr\u00edamos, AHORA. Hab\u00eda recibido una llamada de alguien cercano a mi barrio inform\u00e1ndole que las llamas se acercaban r\u00e1pidamente. Le asegur\u00e9 que est\u00e1bamos a salvo, por el momento, y que nos dirig\u00edamos en su direcci\u00f3n, por Skyway. \u00c9l, su futura esposa y sus dos hijos, de 1 y 3 a\u00f1os, necesitaban ayuda para cargar sus autos. Paramos en la gasolinera. Conduje hasta el estacionamiento trasero y esper\u00e9 a que Jeff obtuviera el l\u00edmite permitido de gasolina de $20.00 por persona. Los 4 carriles a la bomba estaban bloqueados aproximadamente 1\/4 de milla por la carretera. Hab\u00eda caos en todas partes y la tensi\u00f3n era alta con casi todos. Fui testigo de peleas, llantos, gritos, animales aullando, autos chocando entre s\u00ed. Todos ten\u00edan una sola misi\u00f3n que cumplir esa ma\u00f1ana: salir con la familia, las mascotas, los autos y todo lo que tuvieran tiempo de empacar en el auto antes de salir de sus hogares, trabajos, escuelas, citas. Nada parec\u00eda real.<\/p>\n\n\n\n<p>Saliendo de la gasolinera, subimos por Skyway, girando a la derecha en Steiffer road. Sean nos recibi\u00f3 en el camino de entrada. Estaba desesperado, tratando de empacar a sus hijos peque\u00f1os, esposa y algunas necesidades, y salir. Los ayudamos a emprender el camino y, nuevamente, nos despedimos de una familia joven muy querida, con un nuevo beb\u00e9 en camino. Sin saber si los volver\u00eda a ver, me di la vuelta. Regres\u00e9 corriendo a mi veh\u00edculo, me prepar\u00e9 para liderar el camino por las carreteras secundarias y or\u00e9 para que estas dos familias especiales encontraran el camino a la seguridad y sostuvieran a sus hijas reci\u00e9n nacidas en unas pocas semanas. Sab\u00eda que ten\u00edamos que escapar y hacerlo r\u00e1pido. El fuego que se mov\u00eda r\u00e1pidamente estaba siendo impulsado por fuertes vientos que parec\u00edan, nuevamente, venir de todas direcciones a la vez. Los cielos se oscurec\u00edan a cada momento. El olor a humo era denso. El fuego en s\u00ed mismo sonaba malvado, malvado, aullando, con sonidos m\u00e1s profundos de gru\u00f1idos. Recuerdo haber pensado para m\u00ed mismo; \u201cest\u00e1 vivo y quiere matarnos a todos\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces cuando mi mam\u00e1 llam\u00f3, fren\u00e9tica. Ella hab\u00eda visto en el canal de noticias de la ma\u00f1ana que Paradise y las comunidades aleda\u00f1as estaban en evacuaci\u00f3n obligatoria debido a un incendio. Quer\u00eda asegurarse de que yo estaba al tanto de las \u00f3rdenes. Habl\u00e9 con ella, brevemente, tratando de asegurarle que estar\u00eda a salvo. Le dije que Jeff me seguir\u00eda, subiendo por carreteras secundarias para evacuar, como me hab\u00eda ense\u00f1ado pap\u00e1. Le dije cu\u00e1nto la amaba, que no se preocupara, que hablar\u00edamos pronto. Ella me estaba diciendo lo mismo. Entonces supe que ninguno de los dos estaba convencido, ya que las torres del servicio celular se derrumbaron y se cort\u00f3 la llamada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Jeff y yo sal\u00edamos de la casa de Sean, Jeff se dio cuenta de que su amiga cercana, Myra, que estaba sola en casa, sin veh\u00edculo y con problemas de salud, necesitar\u00eda ayuda para salir de Magalia. Viv\u00eda a solo una milla de donde est\u00e1bamos, por Skyway, en la direcci\u00f3n opuesta a nuestra intenci\u00f3n de escapar. Discutimos el plan de que \u00e9l se dirigiera hacia abajo, con una recogida r\u00e1pida y un cambio de rumbo. Esperar\u00eda su regreso y continuar\u00edamos por Skyway hasta los caminos de tierra y evacuar\u00edamos. Estuvimos de acuerdo y se fue. R\u00e1pidamente, esos planes salieron mal. En cuesti\u00f3n de minutos, un hombre, que vest\u00eda lo que parec\u00eda ser un uniforme casual de oficial, se acerc\u00f3 a la ventanilla de mi veh\u00edculo y me indic\u00f3 que \u201cme moviera\u201d. Estaba estacionado al lado de la calle residencial, fuera del tr\u00e1fico. Trat\u00e9 de explicar que solo estar\u00eda all\u00ed unos minutos, esperando a mi compa\u00f1ero de viaje, para que pudi\u00e9ramos subir juntos en caravana. Se mantuvo firme en que siguiera adelante, girando a la izquierda, bajando la colina y, a menos que estuviera haciendo fila para comprar gasolina, no pod\u00eda girar a la derecha y subir la colina, contra el tr\u00e1fico que bajaba. Me aterrorizaba que Jeff y yo estuvi\u00e9ramos separados y tem\u00eda que retrocediera cuesta abajo si no pod\u00eda encontrarme esper\u00e1ndolo donde acordamos. El oficial no me dej\u00f3 otra opci\u00f3n que rendirme a sus \u00f3rdenes. Gir\u00e9 a la izquierda, me incorpor\u00e9 al tr\u00e1fico lento y comenc\u00e9 el descenso cuesta abajo, hacia el caos y los eventos que cambiaron mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s que trat\u00e9 de concentrarme y mantener una actitud optimista, sab\u00eda, en lo m\u00e1s profundo de mi ser, que esta era una mala situaci\u00f3n. Una verdadera emergencia, y las decisiones de vida o muerte eran necesarias, de inmediato, con una sola directiva. Mi padre. Hab\u00eda sido muy deliberado en lo que me hab\u00eda ense\u00f1ado sobre los riesgos de un incendio, y la \u00fanica opci\u00f3n absoluta para escapar, sin demora, era evacuar cuesta arriba, por caminos de tierra. Sab\u00eda que ten\u00eda que dar la vuelta y regresar. Autom\u00f3viles, camiones, veh\u00edculos recreativos, veh\u00edculos que tiraban de remolques de viaje, botes o remolques de servicios p\u00fablicos estaban atascados en las calles peque\u00f1as y las carreteras principales. Hab\u00eda gente en motocicletas, quads todoterreno y bicicletas. La gente corr\u00eda empujando sillas de ruedas o una camilla, padres j\u00f3venes corriendo con un cochecito mientras balanceaban a un ni\u00f1o peque\u00f1o en la cadera. Hombres a caballo, mientras conducen m\u00e1s caballos atados a una cuerda. Una mujer embarazada a caballo, sosteniendo a un ni\u00f1o muy peque\u00f1o sentado frente a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Continu\u00e9 cuesta abajo en un tr\u00e1fico intermitente, entrando en los l\u00edmites de Paradise. Las carreteras que llegaban a Skyway estaban creando una situaci\u00f3n de cuello de botella en el tr\u00e1fico, apenas se mov\u00eda o no se mov\u00eda en absoluto. Vi rostros desconocidos y algunos familiares. Estaban fren\u00e9ticos y llorando. Hab\u00eda veh\u00edculos en llamas, gente adentro gritando pidiendo ayuda, pero hac\u00eda demasiado calor para acercarse lo suficiente como para abrir las puertas y liberarlos. Perros en las camas de los camiones, en llamas por las brasas ardientes del tama\u00f1o de platos de ensalada que caen del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui testigo de eventos que nadie deber\u00eda ver. Cosas que me perseguir\u00e1n hasta que muera. El instinto humano de sobrevivir me super\u00f3 y, sin dudarlo, di un giro en U a la izquierda y volv\u00ed a subir. Los conductores que todav\u00eda maniobraban cuesta abajo estaban ansiosos por permitirme dar la vuelta. Yo era un coche menos delante de ellos, y su evacuaci\u00f3n. Estaba ansiosa por encontrar un lugar seguro y comenzaba a sentir p\u00e1nico por encontrar a Jeff. Empec\u00e9 a regresar cuesta arriba, tratando desesperadamente de borrar las im\u00e1genes que hab\u00eda presenciado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin se\u00f1al de tel\u00e9fono celular, Jeff y yo no pod\u00edamos comunicarnos. Hab\u00eda regresado a Steiffer Road, donde me vio por \u00faltima vez. Cuando yo no estaba all\u00ed, \u00e9l tambi\u00e9n comenz\u00f3 a entrar en p\u00e1nico. Recordando lo decidido que estaba a evacuar por las carreteras secundarias, encontr\u00f3 un lugar seguro para detenerse a un lado de la carretera, libre de tr\u00e1fico pesado, y esper\u00f3 hasta que me vio acercarme. Vi su camioneta y me detuve. Despu\u00e9s de un r\u00e1pido intercambio de nuestros sentimientos de miedo y frustraci\u00f3n, nos dirigimos por una carretera de monta\u00f1a larga, sucia, polvorienta, \u00e1spera, zigzagueante, 4x4, con la esperanza de encontrar seguridad en un infierno ardiente. Jeff sigui\u00e9ndome de cerca.<\/p>\n\n\n\n<p>Tard\u00f3 horas en llegar finalmente a una carretera asfaltada. Nos recibi\u00f3 un uniformado de CHP y CalFire. Estaban colocando conos anaranjados y barreras de cinta a lo largo de la entrada del camino pavimentado. Quer\u00edan saber si alguien nos segu\u00eda, ya que se estaban preparando para una misi\u00f3n de rescate si la hubiera. No sab\u00edamos de nadie m\u00e1s, y nos indicaron que nos dirigi\u00e9ramos hacia el oeste, por la carretera pavimentada, hacia Chico y refugio. Pude encontrar una estaci\u00f3n de radio en el autom\u00f3vil que informaba que la Iglesia Vecinal, en Notre Dame Blvd., Chico, albergaba a las v\u00edctimas del incendio, e ir directamente all\u00ed. Jeff y yo nos detuvimos y decidimos que este ser\u00eda nuestro plan. Desafortunadamente, no pudimos llegar a ese refugio. Todos los caminos que conduc\u00edan all\u00ed estaban cerrados, lo que permiti\u00f3 que los veh\u00edculos que a\u00fan evacuaban el incendio tuvieran prioridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los desv\u00edos por los caminos cerrados nos llevaron en direcci\u00f3n contraria. Fue durante uno de esos desv\u00edos que encontramos la Iglesia East Avenue prepar\u00e1ndose para los evacuados. Abrieron sus puertas para dar cobijo. Para aquellos de nosotros que tuvimos la suerte de escapar del infierno, era nuestro \u00fanico &quot;hogar&quot;. Fue mi refugio durante las siguientes 7 semanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Horas despu\u00e9s, segu\u00eda solo, en mi auto, en un campo seco y polvoriento, detr\u00e1s de ese refugio. Recuerdo que pens\u00e9 que todo se ve\u00eda borroso de nuevo. Capt\u00e9 mi reflejo en el espejo retrovisor. Mi rostro estaba ennegrecido por la suciedad y el humo, y surcado por l\u00e1grimas secas. Me pregunt\u00e9 si mis l\u00e1grimas hab\u00edan nublado mi visi\u00f3n. Ese d\u00eda es un borr\u00f3n de pesadilla, pero muy claro en mis recuerdos. Yo fui uno de los afortunados evacuados. Me confirmaron que mi casa y todo su contenido se hab\u00edan ido al d\u00eda siguiente, a diferencia de la mayor\u00eda de los otros evacuados en el refugio. Deambulaban sin rumbo, sollozando, preguntando a cada reci\u00e9n llegado si ten\u00edan alguna informaci\u00f3n sobre su barrio. O peor a\u00fan, si hubieran visto a un miembro de la familia mientras sosten\u00eda una foto, temblando, luchando por contener m\u00e1s l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena se parec\u00eda a un campo de refugiados, ya que tiendas de campa\u00f1a improvisadas, sacos para dormir, sacos de dormir y mantas enrolladas se convirtieron en un lugar seguro. Ten\u00eda hambre, fr\u00edo, miedo, estaba perdido y estaba solo. El sue\u00f1o me eludi\u00f3 mientras observaba que el horizonte segu\u00eda brillando de color naranja por la noche, y los cielos ennegrecidos en los d\u00edas llenos de humo hac\u00edan casi imposible respirar. Por m\u00e1s que lo intent\u00e9, no pude escapar de las im\u00e1genes de personas y mascotas quem\u00e1ndose en sus autos. Me hab\u00eda rodeado el sonido de gritos, ni\u00f1os llorando, perros aullando, maldiciones y oraciones. Todo eso, y m\u00e1s, resonaba en mi cabeza. Los olores siguen siendo desconocidos para m\u00ed, pero demasiado familiares. Im\u00e1genes incrustadas en mi cerebro. Im\u00e1genes que nadie deber\u00eda ver.<\/p>\n\n\n\n<p>El recuerdo de la evacuaci\u00f3n puede parecer melodram\u00e1tico para algunos. Les aseguro que esas personas, a menos que estuvieran all\u00ed, experimentando lo que es correr por su vida, con solo unos minutos para decidir en qu\u00e9 direcci\u00f3n escapar, es inimaginable. No hubo advertencia. No se emitieron alertas en mi tel\u00e9fono celular. Sin llamar a la puerta. No hab\u00eda funcionarios en las intersecciones que dirigieran el tr\u00e1fico, o en los lugares de reuni\u00f3n designados, con instrucciones. No hab\u00eda tiempo para empacar mi computadora, laptop, disco duro externo, las docenas de memorias USB. Se perdieron varias tinas con 5 generaciones de fotograf\u00edas, licencias de matrimonio, certificados de defunci\u00f3n, cartas de amor de la Segunda Guerra Mundial, vestidos de novia, joyas y monedas. Yo era el guardi\u00e1n de nuestra historia familiar, el lugar seguro. Mientras me alejaba de mi casa, el 8 de noviembre de 2018, quer\u00eda creer que la historia familiar se salvar\u00eda, como las veces anteriores, cuando fueron evacuados. Recuerdo haber rezado para poder volver a casa, agradecido por la falsa alarma. Estaba terriblemente equivocado.<\/p>\n\n\n\n<p>El Camp Fire envolvi\u00f3 mi ciudad, mi hogar, mis recuerdos, mi sustento y mis sue\u00f1os para Isaac. Tom\u00f3 a nuestros amigos, familiares, mascotas, salud f\u00edsica y mental. Y no se qued\u00f3 corto en destrozar la vida de ni\u00f1os, hombres, mujeres y ancianos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el d\u00eda de hoy, todav\u00eda se siente surrealista. Cuando me despierto, desde el fuego, me obligo a no abrir los ojos durante unos minutos. Escucho, huelo el aire y trato de imaginar que nada de eso sucedi\u00f3. Me digo a m\u00ed mismo, cuando abra los ojos, estar\u00e9 en mi propia casa, despertando en la antigua cama de hierro y lat\u00f3n que he tenido desde mi ni\u00f1ez. Isaac estar\u00e1 durmiendo en la habitaci\u00f3n de al lado, so\u00f1ando dulces sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La segunda parte de esta historia se publicar\u00e1 la pr\u00f3xima semana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si desea ser parte de Rebuilding Homes and Restoring Lives, puede enviar un mensaje de texto con HCRN al 53-555 o visitar nuestro <a href=\"http:\/\/90a62dbc32.nxcli.net\/volunteer\/\">p\u00e1gina de voluntarios<\/a>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The following is the first part of an account from an HCRN homeowner in Paradise, California. On November 8, 2018, the Northern California Camp Fire ravaged through my hometown and surrounding communities, destroying everything in its path. 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